Veterinarias
Tú estás atendiendo. Tu WhatsApp también.
Mientras tienes las manos ocupadas, le contesta a cada cliente que escribe, le agenda la cita y se la recuerda el día antes. Y cuando ya toca la vacuna, le avisa solo.
Sin tarjeta. Si no te sirve, no tienes que hacer nada.
Conexión oficial de WhatsApp. Tu número sigue siendo tuyo.
Dónde se te escapan los clientes
Y tú lo ves todo desde aquí
Un tablero tuyo, que abres desde la computadora o desde el celular. Lo que hablaron tus clientes, cuándo vienen y a quién le toca la vacuna.
¿Tienes dudas?
Lo que más nos preguntan las veterinarias antes de empezar.
¿Cómo hace para avisar que toca la vacuna?
Le escribe al cliente cuando se cumple el plazo que tú le pusiste a cada servicio: la vacuna al año, la desparasitación cada tres meses, el baño al mes. Antes de que salga cada mensaje ves la lista de quienes ya les toca, y si alguno no corresponde lo descartas.
¿Y si le preguntan qué le pasa al animal?
No opina. Contesta con lo que tú le cargaste: horarios, servicios, precios, qué hacer si es urgente. Lo médico lo deja para la consulta, y le ofrece una cita para que lo vean. Tú eliges hasta dónde llega.
Ya tengo un programa para la veterinaria. ¿Me sirve igual?
Sirve, porque resuelve otra cosa. Tu programa lleva las historias clínicas y la agenda de quienes ya vinieron. Esto contesta a quien todavía no es cliente y está preguntando. Si quieres, también lleva la agenda.
¿Se nota que no contesto yo?
Contesta con tus palabras y con lo que tú cargaste, así que se lee como tu veterinaria. Cuando quieras entrar, escribes desde tu WhatsApp de siempre y sigues la conversación como cualquier otra. Cuando dejas de escribir, el asistente vuelve a contestar.
¿Queda guardado lo que hablamos con un cliente?
Sí, en tu cuenta: la conversación entera, las citas que tuvo y las notas que le dejes tú. La ficha es de quien lo trae, no del animal: ahí anotas tú lo que quieras, incluido qué mascota tiene. Cuando vuelve a escribir meses después, el asistente ya sabe su nombre y no le pide los datos de nuevo. Tú abres su ficha y ves qué vino a hacer y cuándo.
¿Qué tengo que hacer para ponerlo a andar?
Abres la cuenta tú, sin esperar a que nadie te habilite nada. Después le cargas lo tuyo: los servicios que haces, los horarios en que atiendes y cada cuánto le toca volver al cliente. Para lo largo, como lo que te preguntan siempre, le pasas la dirección de tu página o un PDF: saca el texto y te lo muestra antes de guardarlo.
¿Tengo que aprender a usar un sistema nuevo?
No hay nada que instalar: el tablero se abre en cualquier navegador, en la computadora de la veterinaria o en tu celular. Y para contestarle a un cliente te basta con el WhatsApp que ya usas, entras a la conversación y sigues tú. El tablero lo abres cuando quieres mirar la semana o ver a quién le toca la vacuna.
¿Es seguro? ¿Puedo perder mi número?
Usamos la conexión oficial que WhatsApp les da a los negocios. Lo que hace que WhatsApp cierre números son los programas no oficiales, colgados de una cuenta común. Tu número sigue siendo tuyo: WhatsApp Business queda en tu teléfono y contestas desde ahí cuando quieras.